En el siglo IV a.C los griegos advierten sobre los peligros de un estado generalizado de hybris. Según Aristóteles ésta es una “afrenta de quienes cometen daño con la intención de sobresalir entre los demás, causando vergüenza o sencillamente deshonra a alguien. Esta falta debe ser reparada recurriendo a la diké, que administran quienes, iluminados por las leyes divinas, dirimen en las contiendas entre humanos, es decir, los jueces y los soberanos ‑los aristoi‑“. Por entonces, la hybris es un delito y es presentada como expresión de la injusticia existencial de la sociabilidad humana [1]. Sobre la balanza: la moderación y la sobriedad propias de la moral griega tal cual se idolatra y por otra los impulsos, la avaricia, las pasiones; lo terrenal.

Otra variante del concepto tiene su origen en Koros, la hartura. La hybris afecta a soberanos que embriagados de poder acaban por abusar de su cargo, cediendo a las tentaciones y a pretensiones injustas. El “exceso pasional” asume aquí nuevos riesgos que cuestionan el orden social, la estabilidad de las almas en plural y que en última instancia pueden causar grandes estragos en el funcionamiento de la comunidad [2]. Como contrapartida los ilustres presentan el autocontrol. Existe el riesgo de que la hybris convierta a los “aristoi” en “kakistoi”= peores. La “kakistocracia” el gobierno de los peores, no es una alternativa [3].
Solón de Atenas afirma: “la riqueza no tiene término. Koros, la saciedad genera la hybris”. La corrompida avaricia humana no deja lugar a la trasparencia y a la eficacia en política. El poeta Teognis sentencia “los que tienen hoy ambición para mañana el doble”. Las pasiones humanas se presentan como un laberinto sin escapatoria. Da igual el camino que escojas, estás en un laberinto sin salida.
La hybris esta relegada a lo terrenal en un estado de derecho donde persiste la supremacía de las leyes. De aquí que se tache como irracional, propia de la “locura que nace de las pasiones de los hombres” [4].
Aunque las sociedades han evolucionado considerablemente desde la antigua Grecia, la naturaleza humana asociada a lo racional/irracional sigue estando en su mismo punto. Los riesgos siguen siendo los mismos e igual que entonces continúan existiendo políticos que se creen insustituibles y que abrumados por su papel en la Historia creen ser superhéroes. En el siglo XXI todavía estamos por descubrir un antídoto para los políticos enfermos de hybris. Quizás así nos iría mejor o quizás sin ellos la balanza de la justicia quedaría totalmente descompensada al disociar de la política un mal tan perpetuado a su existencia.
[1] En el centro del laberinto: la hybris y el Minotauro http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/minotauro.htm#_ftn1
[2] Democracia, representación y política. Racionalidad dialógica e hybris popular serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/mauro56.pdf
[3] En la “Kakistocracia” http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20090319/en-la-%E2%80%9Ckakistocracia%E2%80%9D_294_563.html
[4] La “Pseudo Hybris” de Atenas. Una interpretación de las reflexiones políticas de Eurípides a través de una de sus grandes tragedias: Medeahttp://historiasdelorbisterrarum.wordpress.com/2010/04/03/la-%E2%80%9Cpseudo-hybris%E2%80%9D-de-atenas-una-interpretacion-de-las-reflexiones-politicas-de-euripides-a-traves-de-una-de-sus-grandes-tragedias-medea/
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