20 de noviembre del 2011 se cumplen 36 años de
la muerte del Generalísimo y toca votar. El simbolismo de la fecha y su elección por parte del
Gobierno socialista son la chispa ideal para finiquitar por todo lo alto esta
tragicomedia que parece llevar por título: El importuno.
Importuno porque la celebración de la muerte
de Franco será, casi con total seguridad, la victoria del Partido Popular y qué
mejor fecha para apurar los cartuchos que les quedan a los socialistas para
movilizar a su electorado recordando el drama y criminalizando a su oponente: Los
malos vuelven. Vaya, que quién pensó el lema de campaña 'Pelea por lo
que quieres' debió tirar del refranero 'A Dios rogando y con el mazo dando'.
Más épico en cualquier caso sería recordar las palabras de William Wallace en
el campo de Batalla 'Pueden que nos quiten la vida...pero jamás nos quitarán la
libertad'. Así incitados por las pasión seguro que votamos. No obstante, la
cosa no va de películas.
El segundo
mandato de Zapatero ha sido el de la sepultura de un Presidente que
llegó en el 2004 de chiripa gracias a la inexistencia de un oponente, Mariano
Rajoy y al 11M (y la manipulación del entonces Gobierno sobre el drama). La
mayoría relativa conseguida en los comicios del 2004 fue suficiente para poner
en marcha el nuevo 'talante' pregonado. Las diferentes leyes que se promovieron
en estos primeros años y el reconocimiento de derechos esenciales como el del
matrimonio entre gays y lesbianas, convirtió España en todo un referente
mundial. Los progres habían llegado y poco a poco los desaires del PP se
olvidaban ¿Tenía el Presidente en mente el: 'Zapatero, no nos falles'?
Después vinieron los problemas. Los brotes verdes dejaron de ser indicios para convertirse en hechos y el ibuprofeno dejó de hacer su efecto, nos convertimos en inmunes. El Presidente perdió presencia mediática mientras Rajoy desde Génova esperaba su momento. El éxito de la derecha en vender un mensaje único e intemporal ha sido su fortaleza en el contexto de una crisis mundial. Y así, sin más, sin necesidad de recurrir mucho a la suerte será el sexto presidente español. Debajo del brazo dice que trae trabajo.
Después vinieron los problemas. Los brotes verdes dejaron de ser indicios para convertirse en hechos y el ibuprofeno dejó de hacer su efecto, nos convertimos en inmunes. El Presidente perdió presencia mediática mientras Rajoy desde Génova esperaba su momento. El éxito de la derecha en vender un mensaje único e intemporal ha sido su fortaleza en el contexto de una crisis mundial. Y así, sin más, sin necesidad de recurrir mucho a la suerte será el sexto presidente español. Debajo del brazo dice que trae trabajo.
A todo esto en
julio aparece Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia y exministro de
Interior. En el tablero era necesario mover ficha después de las
elecciones municipales que dejaron entrever el fracaso socialista.
Rubalcaba es la única opción, era la única opción aunque es imposible
disociarle del malogrado ejecutivo socialista. Los casi 5 millones de parados son
un escollo difícil de superar entre los que buscan responsables. El anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA es un logro importante a valorar.
Con este
panorama es difícil distinguir
la cara y la cruz. No obstante, existen otras opciones, aún cuando algunos
se empeñan en hacernos ver todo lo contrario. Las alternativas vienen de la
mano de otros partidos políticos, en Catalunya, jugamos con otros alicientes
que nos permiten suman en alternativas. Está por ver si igual que en las
elecciones municipales en Barcelona cuando Xavier Trias se convirtió en alcalde
logrando un hecho histórico, Convergència
bate récords y gana por primera vez unas elecciones generales. Izquierda
Unida/Esquerra Unida i Alternativa juega en otro
campo de batalla donde
seguramente en esta ocasión logre recuperar los galones perdidos en épocas
pasadas.
Sobre la mesa tenemos otras bazas, ideales para el día de reflexión, hablo del 15M y de las millones de personas que han salido en estos últimos meses a la calle. Esta es otra historia que aún cruzándose con la tragicomedia explicada, nos lleva a actuar en consecuencia. Mañana se celebrarán las undécimas elecciones generales de la democracia, justo en noviembre, mes 11 del año del 2011. Mañana algunos iremos a votar, otros no. Realmente, mañana será otro día.
Sobre la mesa tenemos otras bazas, ideales para el día de reflexión, hablo del 15M y de las millones de personas que han salido en estos últimos meses a la calle. Esta es otra historia que aún cruzándose con la tragicomedia explicada, nos lleva a actuar en consecuencia. Mañana se celebrarán las undécimas elecciones generales de la democracia, justo en noviembre, mes 11 del año del 2011. Mañana algunos iremos a votar, otros no. Realmente, mañana será otro día.
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