19 noviembre, 2011

Que se vayan los feos #20N


20 de noviembre del 2011 se cumplen 36 años de la muerte del Generalísimo y toca votar. El simbolismo de la fecha y su elección por parte del Gobierno socialista son la chispa ideal para finiquitar por todo lo alto esta tragicomedia que parece llevar por título: El importuno.

Importuno porque la celebración de la muerte de Franco será, casi con total seguridad, la victoria del Partido Popular y qué mejor fecha para apurar los cartuchos que les quedan a los socialistas para movilizar a su electorado recordando el drama y criminalizando a su oponente: Los malos vuelven. Vaya, que quién pensó el lema de campaña 'Pelea por lo que quieres' debió tirar del refranero 'A Dios rogando y con el mazo dando'. Más épico en cualquier caso sería recordar las palabras de William Wallace en el campo de Batalla 'Pueden que nos quiten la vida...pero jamás nos quitarán la libertad'. Así incitados por las pasión seguro que votamos. No obstante, la cosa no va de películas. 



El segundo mandato de Zapatero ha sido el de la sepultura de un Presidente que llegó en el 2004 de chiripa gracias a la inexistencia de un oponente, Mariano Rajoy y al 11M (y la manipulación del entonces Gobierno sobre el drama). La mayoría relativa conseguida en los comicios del 2004 fue suficiente para poner en marcha el nuevo 'talante' pregonado. Las diferentes leyes que se promovieron en estos primeros años y el reconocimiento de derechos esenciales como el del matrimonio entre gays y lesbianas, convirtió España en todo un referente mundial. Los progres habían llegado y poco a poco los desaires del PP se olvidaban ¿Tenía el Presidente en mente el: 'Zapatero, no nos falles'?

Después vinieron los problemas. Los brotes verdes dejaron de ser indicios para convertirse en hechos y el ibuprofeno dejó de hacer su efecto, nos convertimos en inmunes. El Presidente perdió presencia mediática mientras Rajoy desde Génova esperaba su momento. El éxito de la derecha en vender un mensaje único e intemporal ha sido su fortaleza en el contexto de una crisis mundial. Y así, sin más, sin necesidad de recurrir mucho a la suerte será el sexto presidente español. Debajo del brazo dice que trae trabajo.




A todo esto en julio aparece Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia y exministro de Interior. En el tablero era necesario mover ficha después de las elecciones municipales que dejaron entrever el fracaso socialista. Rubalcaba es la única opción, era la única opción aunque es imposible disociarle del malogrado ejecutivo socialista. Los casi 5 millones de parados son un escollo difícil de superar entre los que buscan responsables. El anuncio del cese definitivo de la actividad armada de ETA es un logro importante a valorar. 



Con este panorama es difícil distinguir la cara y la cruz. No obstante, existen otras opciones, aún cuando algunos se empeñan en hacernos ver todo lo contrario. Las alternativas vienen de la mano de otros partidos políticos, en Catalunya, jugamos con otros alicientes que nos permiten suman en alternativas. Está por ver si igual que en las elecciones municipales en Barcelona cuando Xavier Trias se convirtió en alcalde logrando un hecho histórico, Convergència bate récords y gana por primera vez unas elecciones generales. Izquierda Unida/Esquerra Unida i Alternativa juega en otro campo de batalla donde seguramente en esta ocasión logre recuperar los galones perdidos en épocas pasadas.

Sobre la mesa tenemos otras bazas, ideales para el día de reflexión, hablo del 15M y de las millones de personas que han salido en estos últimos meses a la calle. Esta es otra historia que aún cruzándose con la tragicomedia explicada, nos lleva a actuar en consecuencia. Mañana se celebrarán las undécimas elecciones generales de la democracia, justo en noviembre, mes 11 del año del 2011. Mañana algunos iremos a votar, otros no. Realmente, mañana será otro día. 





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